Mis pequeñas anécdotas.

Supongo que una introducción es necesaria…Va una muy simple.

Crecí en una pequeña ciudad Punta Alta, junto a la Base Naval Puerto Belgrano por lo que el mar es el referente geográfico más importante para mí.

Mi madre era tucumana, y al llegar el momento de mi nacimiento, como se estilaba en aquel entonces,  viajó a Tucuman con su familia para que la acompañaran en el parto y así inicié este camino que ya lleva varias décadas. Pasé mis primeros diez años viajando entre Punta Alta, Tucumán y Buenos Aires para visitar a la familia de mi papá en Villa Urquiza.

Tucumana, provinciana, porteña.

Como todos y cada uno de nosotros los humanos, he vivido todo tipo de situaciones cotidianas, significativas fundamentalmente porque son el esqueleto interno de nuestras personalidades. Y me surgieron ganas de escribirlas así como son; sencillas.

Y esta fue la introducción  !

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Junio 2014

Estos dos que siguen son recuerdos de muuuucho tiempo atrás. Seis.. siete años?’

Los recuerdos tan lejanos tienen esas especie de composición gaseosa que emerge de la memoria, como desdibujada, con algún elemento destacado … en color.

Uno fué un día de playa allá en Puerto Belgrano, yo un poco alejada de mis padres, buscando caracolitos o hurgando la arena simplemente.

Recuerdo algo que brillaba fuerte y lindo!

Lo tomo con cuidad sobre mis dos manitos y vos despacio a mostrarles mi tesoro.

Mi papá con cara de susto tremendo me golpea las manos para que lo suelte… “No, eso puede lastimarte mucho!”

Después me explicaron que eso era un agua viva (medusa) y que tuve suerte que estuviera medio seca.

Nunca lo olvidé y las veces que traté de aprender a esquiar, por mirar el agua me daba unos golpes terribles. Ja!

Aún voy al mar y reviso cuidadosamente por donde voy.

Sin embargo, suelo quedarme extasiada mirando videos de la enorme variedad de maravillosas aguas vivas y disfrutando intensamente de sus movimientos tan armónicos!

Belleza – Peligro?… Peligro – Belleza? Inicio de cuestiones.

 

Otro recuerdo hermoso de aquellos tiempos. Mi papá jugaba al golf… muy bien debo agregar. En casa había enorme cantidad de copas, platos , plaquetas, etc. con su nombre grabado de todos los premios que ganaba jugando a este deporte. Allá la cancha era un lugar… ( es posible que siga existiendo) increíble. Una casa de piedra y madera, grande, con salón comedor, una chimenea a leña, vestuarios donde almorzábamos y mi mamá si no salía a jugar, quedaba con sus amigas.

Nosotros los chicos, supongo con mi hermano Marcelo y los hijos de otros amigos, nos desparramábamos por todo el campo lleno de pinos, arroyos y puentes a jugar libremente.

Otro día vuelvo con este lugar porque hoy lo que tengo presente, es que el punto de partida del juego estaba detrás de esta casa  que estaba encumbrada en una lomada.

Por supuesto en mi memoria.. y así quiero guardar el recuerdo, era una pendiente muy alta y empinada. Desde allí lo principal siempre era acostarnos y salir rodando como troncos hacia abajo!

Inolvidable! Mareos, revoltijo de pasto húmedo, un deleite!

 

BARRILETES EN LAS DUNAS :

Un día papá nos propuso hacer barriletes y aparecieron unas varillas de caña. Con mi hermano elegimos papel de seda, cada uno su color y allí comenzamos a fabricarlos. Mamá nos dio hilo, harina y agua para preparar engrudo y trapos viejos. Se unían tres varillas por el medio formando un hexágono o dos de distinto largo para armar un rombo, luego se unían las puntas con hilo.  y allí, inventiva más o menos y, seguramente de acuerdo a toda la ayuda que nos dieran, combinábamos los papeles de seda con forma de triángulo y pegados con el engrudo.

Tres hilos desde las puntas, se unían  atrás y prolongaban con más hilo … mucho para que volara muy alto. El detalle final eran los trapos que se cortaban en tiras y se ataban unas a otras formando la cola del barrilete.

Con todo preparado, recuerdo que íbamos a un lugar increíble sobre la costa, un sector de dunas que a mí me parecían altísimas. Desde allí arriba remontábamos los barriletes que caían en picada o subían y subían coleando… Mar, viento y colores en el cielo.

En algún momento con otros chicos, recuerdo nos mandábamos corriendo por las pendientes de las dunas para ver quien llegaba más rápido abajo !!

Pura Libertad.

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